Con motivo del centenario del nacimiento de Neruda, APOYOLINGUA.COM ha preparado un breve informe que esperamos sea de interés para todos:
Poeta chileno, (Parral 1904 - Santiago de Chile 1973). Seudónimo de Neftalí Ricardo Reyes Basoalto. Su padre fue un obrero ferroviario y su madre, muerta al poco de nacer él, era maestra. Se educó en una sociedad tradicional cuyo orden moral se centraba en la familia y en la iglesia. Realizó sus primeros estudios en el Liceo de Hombres de Temuco y Gabriela Mistral, que a la sazón era directora del Liceo de Niñas, alentó sus primeros pasos poéticos.
Sus primeros poemas aparecieron en periódicos y fue alrededor de 1920 cuando, inspirado por el autor checo Jan Neruda y otros poetas eslavos, cambió su nombre por el seudónimo que le haría célebre. Desempeñó diversos cargos diplomáticos en China, Ceylán, Birmania, Barcelona y Madrid, donde entró en contacto con el grupo poético del 27 y fundó y dirigió la revista "Caballo Verde para la poesía", desde la que reclamaba una poesía impura, que oliese a vida y que barriese las áridas abstracciones de la poesía pura que triunfaba en España.
La guerra civil española le haría experimentar un gran cambio político y literario. Apoyó abiertamente la causa republicana por lo que tuvo que renunciar a su cargo de cónsul y retirarse a París. En 1945 ingresó en el partido comunista y fue elegido senador. Su discurso en el Senado, "Yo acuso", pronunciado en 1948 le obligó a vivir en la clandestinidad durante más de un año hasta que pudo huir a la Argentina, desde donde pasó a Europa y luego a Méjico. En 1970 fue candidato a la presidencia de Chile, pero renunció a favor de su amigo Salvador Allende quien le nombró embajador en París en 1971. Ese mismo año obtuvo el Premio Nobel de Literatura. Regresó a Chile en 1973 gravemente enfermo y murió en las turbulentas circunstancias del golpe de estado del general A. Pinochet.
Poeta fecundísimo, sus escritos suman miles de páginas. De ello se deriva también su enorme variedad: su trayectoria puede decirse que va enlazando las principales tendencias de la poesía hispanoamericana de nuestro siglo. Su obra más ambiciosa puede ser el CANTO GENERAL. Otras obras suyas son: VEINTE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN DESESPERADA, SONETOS DE AMOR, MEMORIAL DE ISLA NEGRA, etc...
PRESENTACIÓN DEL LIBRO
Los poemas de Neruda del libro que voy a comentar me entusiasmaron desde el primer momento en que los leí. Lo curioso es muchos de ellos los conocía, sin saber que eran de Neruda. Los oí en películas o en novelas. El libro data de 1924 (Neruda tenía 20 años):hay que admirar su precocidad.
La obra es el testimonio lírico de varias experiencias amorosas que el autor unifica en una especie de narración poética cuyo desarrollo se produce de manera más o menos lineal.
Es la historia de un encuentro y un fracaso amoroso, historia narrada desde un pasado, en el que se evoca el mundo anterior como una frustración continua en la que el encuentro amoroso pudo ser supervivencia.
Está dedicado a dos mujeres, a través de las cuales se va constelando una historia de plenitud de amor, salpicada por la angustia, que acaba en el poema 20, tan famoso, donde desde el presente, se narra el amor como un acontecimiento del pasado. "Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso," haciendo persistir el pasado en este presente de soledad: "En las noches como esta la tuve entre mis brazos.", abriendo el espacio de la melancolía nerudiana, en la que aún, el testimonio del fracaso, abre camino a alguna esperanza, planteada como recuperación ("mi alma no se contenta con haberla perdido"), dentro de una serenidad emocional que sólo interrumpen la "canción desesperada", donde la sensación de fracaso se acumula en todos los versos, trasmutando la naturaleza y el escenario en angustia y soledad, lamento de río, abandona de los muelles al alba, lluvia de frías corolas, infancia de niebla, cementerio de besos, hasta el final de la experiencia amorosa planteado como partida.
El tema del libro es sencillo de formular: Neruda identifica la experiencia amorosa -mujer- con la poética; son dos absolutos proyectados sobre un Tiempo que se intenta neutralizar y un espacio -Mundo- que se intenta dominar. Se pretende eternizar la hermosura, la belleza, que tiene su instante y pasa. Existe un afán de atrapar lo que es efímero, inmortalizar bajo la forma de un poema, la fugacidad del momento. Por otra parte, a través de ella, 21 composiciones escuchamos la voz de un Yo que trascendiéndose busca tomar posesión, integrarse en el Mundo.
En fin, se trata de un pequeño libro de poesía que se puede entender con facilidad, a pesar de las imágenes que utiliza el autor. Destaco las relacionadas con el agua: mar, naves, puerto, olas, con el aire y con la tierra. Ésta es quizás la más hermosa para mi gusto: la Tierra es la mujer.
RASGOS ESTILÍSTICOS-LITERARIOS
Os presentamos un breve documento en el que se informa de los rasgos estilísticos-literarios, que os ayudará a comentar y entender mejor sus textos:
POEMA DE AMOR 1
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
¡Ah, los vasos del pecho! ¡Ah, los ojos de ausencia!
¡Ah, las rosas del pubis! ¡Ah, tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
¡Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.
POEMA DE AMOR 8
Abeja blanca zumbas - ebria de miel - en mi alma
y te tuerces en lentas espirales de humo.
Soy el desesperado, la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.
Última amarra, cruje en ti mi ansiedad última.
En mi tierra desierta eres la última rosa.
Ah silenciosa!
Cierra tus ojos profundos. Allí aletea la noche.
Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.
Tienes ojos profundos donde la noche alea.
Frescos brazos de flor y regazo de rosa.
Se parecen tus senos a los caracoles blancos.
Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.
Ah silenciosa!
He aquí la soledad de donde estás ausente:
Llueven El viento del mar caza errantes gaviotas.
El agua anda descalza por las calles mojadas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.
Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma.
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.
Ah silenciosa!
POEMA DE AMOR 15
Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándose, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
POEMA DE AMOR 20
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero [...]
Te propongo este poema para que lo comentes. Puedes leer algunos aspectos formales y de significación que te ayudarán a comentar el poema.
Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
Y en tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.
Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.
Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.
Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.
ALGUNOS ASPECTOS FORMALES Y DE SIGNIFICACIÓN DEL TEXTO
El poema presenta dificultad para determinar sus núcleos estructurales. Se trata, pues, de un poema de carácter unitario, compacto. Una posible estructuración: las estrofas primera y cuarta se dedican a ella, y el contraste amoroso amante-amada se reitera en las dos estrofas centrales. En estas dos estrofas centrales encontramos también dos subnúcleos: la estrofa segunda se refiere a la amada; la tercera, al amante.
La métrica es de carácter modernista: serventesios de alejandrinos con rima asonante en los pares, quedando libres los impares. En las dos primeras estrofas y en la cuarta, las palabras calma/alma, que en el verso 14 se presenta en un encabalgamiento que rompe la sintaxis. La palabra calma llama la atención en esa situación: me permite reafirmar lo dicho más arriba acerca de la menor virulencia de la amor en el amor erótico. Se completa así la descripción que nos hace Neruda.
El poema tiene, como todos los del libro de Neruda, un carácter amoroso. (Excepto el 4, que se dedica al viento). El amor se recuerda con nostalgia, desde una perspectiva del presente: "Te recuerdo como eras". También observamos una dimensión amorosa erótica: "apegada a mis brazos", "mi sed ardía". La dimensión erótica del amor se refleja con más virulencia en el hombre. La mujer: sosegada, distante, moderada, calmada. La joven del poema también lo es: "boina gris", "el corazón en calma", "tu voz lenta y en calma". También hay que destacar la metáfora del amor como fuego, como brasas. En realidad el poema es una descripción de una mujer al estilo de Neruda: un estilo impresionista.
A las imágenes ya he hecho mención, pero insistiré en algunas de ellas. En la estrofa 2 tenemos "hoguera", "ardía": imágenes de la pasión amorosa. Obsérvese también el término sed, utilizado con valor antitético: sed de fuego, sed de amor. La llama "jacinto", nombre de una flor.
La obra de Neruda es inmensa. Una buena antología está editada por Alianza Editorial, en su colección El Libro de Bolsillo, números 862 y 863. En la misma colección, en el número 1500 podrás encontrar Veinte poemas de amor y una canción desesperada.
Un libro muy interesante es Confieso que he vivido, que son sus memorias. Neruda poetiza todo, incluso los objetos cotidianos que están juntos a nosotros y que no les hacemos caso. Este es el caso de Las tijeras, perteneciente a Odas fundamentales. Observa la sencillez de la versificación y las hermosas imágenes utilizadas.
Prodigiosas
tijeras
(parecidas
a pájaros,
a peces),
bruñidas sois como las armaduras
de la caballería.
De dos cuchillos largos
y alevosos,
casados y cruzados
para siempre,
de dos
pequeños ríos
amarrados,
resultò una cortante criatura,
un pez que nada en tempestuosos
lienzos,
un pájaro que vuela
en
las peluquerías.
Tijeras
olorosas
a
mano
de la tía
costurera,
cuando con su metálico
ojo blanco
miraron
nuestra
arrinconada
infancia
contando
a los vecinos
nuestros cobos de besos y ciruelas.
Allí
en la casa
y dentro de su nido
las tijeras cruzaron
nuestras vidas
y luego
cuánta
tela
cortaron y cortaron
para novias y muertos,
para recién nacidos y hospitales
cortaron,
y cortaron,
y el pelo
campesino
duro
como planta en la piedra,
y las banderas
que luego
fuego y sangre
mancharon y horadaron,
y el tallo
de las viñas en invierno,
el hilo
déla
voz
en el teléfono.
Unas tijeras olvidadas
cortaron en tu ombligo
el hilo
de la madre
y te entregaron para siempre
tu separada parte de existencia;
otras, no necesariamente oscuras,
cortarán algún día
tu traje de difunto.
Las tijeras
fueron
a todas partes:
exploraron
el mundo
cortando
por igual
alegría
y tristeza:
todo fue paño
para las tijeras:
titánicas
tijeras
de sastrería,
bellas como cruceros,
minúsculas
que cortan uñas
dándoles forma de menguante ¡una,
delgadas,
submarinas tijeras
del cirujano
que cortan el enredo
o el nudo equivocado en tu intestino,
Y aquí con las tijeras
de la razòn
corto mí oda,
para que no se alargue y no se encrespe,
para que
pueda
caber en tu bolsillo
plegada y preparada
como
un par
de tijeras.
Me trajo Mara Mori
un par de calcetines,
que tejió con sus manos de pastora,
dos calcetines suaves como liebres.
En ellos metí los pies
como en dos estuches
tejidos con hebras del
crepúsculo y pellejos de ovejas.
Violentos calcetines,
mis pies fueron dos pescados de lana,
dos largos tiburones
de azul ultramarino
atravesados por una trenza de oro,
dos gigantescos mirlos,
dos cañones;
mis pies fueron honrados de este modo
por estos celestiales calcetines.
Eran tan hermosos que por primera vez
mis pies me parecieron inaceptables,
como dos decrépitos bomberos,
bomberos indignos de aquel fuego bordado,
de aquellos luminosos calcetines.
Sin embargo, resistí la tentación
aguda de guardarlos como los colegiales
preservan las luciénagas,
como los eruditos coleccionan
documentos sagrados,
resistí el impulso furioso de ponerlas
en una jaula de oro y darles cada
día alpiste y pulpa de melón rosado.
Como descubridores que en la selva
entregan el rarísimo venado verde
al asador y se lo comen con remordimiento,
estiré los pies y me enfundé
los bellos calcetines, y luego los zapatos.
Y es esta la moral de mi Oda:
Dos veces es belleza la belleza,
y lo que es bueno es doblemente bueno,
cuando se trata de dos calcetines
de lana en el invierno.
He aquí cómo Neruda nos describe su descubrimiento de la poesía
Y FUE a esa edad... Llegó la poesía
a buscarme. No sé, no sé de dónde
salió, de invierno o río.
No sé cómo ni cuándo,
no, no eran voces, no eran
palabras, ni silencio,
pero desde una calle me llamaba,
desde las ramas de la noche,
de pronto entre los otros,
entre fuegos violentos
o regresando solo,
allí estaba sin rostro
y me tocaba.
Yo no sabía qué decir, mi boca
no sabía
nombrar,
mis ojos eran ciegos,
y algo golpeaba en mi alma,
fiebre o alas perdidas,
y me fui haciendo solo,
descifrando
aquella quemadura,
y escribí la primera línea vaga,
vaga, sin cuerpo, pura
tontería,
pura sabiduría
del que no sabe nada,
y vi de pronto
el cielo
desgranado
y abierto,
planetas,
plantaciones palpitantes,
la sombra perforada,
acribillada
por flechas, fuego y flores,
la noche arrolladora, el universo.
Y yo, mínimo ser,
ebrio del gran vacío
constelado,
a semejanza, a imagen
del misterio,
me sentí parte pura
del abismo,
rodé con las estrellas,
mi corazón se desató en el viento.