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EL TEATRO DE BERTOLT BRECHT


A propósito de Santa Juana de los Mataderos, de Bertolt Brecht.
Teatro de La Abadía. Madrid, noviembre de 2004.

 

El teatro propagandístico

En el siglo XX se produce una tendencia propagandística del teatro a raíz de la revolución de 1917 en Rusia. El teatro se pone al servicio del proletariado: hay que fijar la revolución y hay que extenderla. Esto quiere decir que hay que enseñar lo que ha sido, lo que es y lo que será la revolución. De ahí que este teatro tenga un fuerte carácter didáctico, de enseñanza.

Debemos distinguir entre el teatro tradicional y el teatro épico.

En el teatro tradicional se representan unos hechos en el escenario y el espectador debe compenetrarse, vivir esos hechos. Este teatro tiene como objetivo, pues, la catarsis y la identificación del espectador. Esto es lo que ha de evitar el teatro épico.

Es un teatro épico, narrativo, porque interviene un narrador (o varios); los hechos nos representan, se cuentan. Es decir, los personajes exponen los hechos en lugar de vivirlos. Hay que evitar que el espectador viva unas emociones, lo que impedirá que conozca los hechos que se están narrando. El espectador debe tomar conciencia de esos hechos y adoptar una actitud crítica.

Para conseguir este “alejamiento” del espectador se incorporan a la representación los llamados efectos de distanciamiento o extrañamiento. No se pide al espectador que comulgue emocionalmente con la obra, que se conmueva o excite con el caso representado, sino que se mantenga como frío espectador y agudice su conciencia crítica.

Para conseguir este distanciamiento están los efectos correspondientes: no existe una narración lineal, la acción se produce “a saltos”, se proyectan imágenes cinematográficas, se cantan canciones, se presentan eslóganes. A veces un montaje de una obra de Brecht se parece a un montaje cinematográfico.

 

Sobre SANTA JUANA DE LOS MATADEROS

Bertolt BrechtCreo que he visto todas las representaciones de Brecht que se han hecho en Madrid. Todas me han gustado. Recuerdo especialmente “La resistible ascensión de Arturo Ui” (en el Bellas Artes), “El señor Puntila y su criado Matti” (en La Abadía) y la que vi recientemente también en La Abadía: “Santa Juana de los Mataderos”. En esta se dan todos los efectos de distanciamiento a los que me he referido más arriba. Pero prefiero dar la entrada a textos periodísticos, entre ellos la crítica de Eduardo Haro. Con estos textos conseguirás un acercamiento más profundo al teatro de Brecht.

 

OTROS TEXTOS

El Teatre Lliure presenta en Bilbao ‘Santa Juana de los Mataderos’


EL PAÍS | País Vasco 27-10-2004

El Teatro Arriaga presenta hoy y mañana (20.00) la versión de la obra de Bertolt Bretch Santa Juana de los Mataderos del Teatre Lliure, estrenada el pasado verano dentro de la programación del Fórum de Barcelona. Su director, Álex Rigola (Barcelona, 1969), mezcla en el montaje la interpretación de los actores con bailarines, proyecciones, un pinchadiscos y música hip hop. Todos los elementos se fusionan para transmitir la denuncia de Bretch sobre los peligros del capitalismo a través el conflicto entre un cínico fabricante de carne y una representante del Ejército de Salvación que quiere introducir a Dios en los mataderos y provoca una huelga.

Rigola ha ambientado la acción en el momento actual y utiliza titulares de la información económica de los últimos años que subrayan la actualidad de la obra del autor alemán. La música incluye temas de Black Eyed Peas (su éxito Where is the love?) y Linkin Park. El director explica que recurrieron a Bretch porque les permite reflexionar sobre temas actuales, como el egoísmo humano en los tiempos de la globalización. "Respetamos al cien por cien el texto de Bretch, aunque sea recolocando o remodelando alguna situación", señala, "y lo completamos con elementos visuales para hacerlo más cercano a la sensibilidad actual".

Tras el éxito de público cosechado en el Fórum, la obra triunfó el pasado verano en el Festival de Salzburgo. Representada en catalán con subtitulos en alemán, el montaje de Rigola consiguió el premio del Proyecto de Jóvenes Directores. Sus méritos fueron presentar un teatro político sin desprenderse de criterios artísticos y la interrelación entre diferentes disciplinas.

 

 

Rigola estrena en La Abadía su montaje de Brecht premiado en Salzburgo


Rosana Torres - Madrid
EL PAÍS | Espectáculos 11-11-2004

Santa Juana de los Mataderos, montaje que Àlex Rigola ha realizado sobre el texto de Bertolt Brecht con el teatro Lliure, se estrena hoy en el teatro de La Abadía de Madrid, dentro del Festival de Otoño.

Se da la circunstancia de que Rigola recibió por este montaje el pasado verano en el Festival de Salzburgo el premio Max Reinhardt para Jóvenes Directores. Ello tiene un significado especial tratándose de una obra de Brecht, el autor más conocido e intocable para los alemanes, y el hecho de que el propio director confiesa que ha hecho una lectura muy personal: "No es de los grandes textos de Brecht, ni una obra representativa de él, está marcada por primeros impulsos, con una denuncia social muy fuerte, pero excesivamente directa", dice Rigola de este texto que el autor alemán escribió con 30 años, "pero es muy atractiva si quieres jugar con ella", señala el director.

Rigola confesó sentirse especialmente agradecido por poder volver al teatro de La Abadía, ya que dice tener muchas complicidades con este espacio, tanto él como el teatro Lliure, que dirige desde el pasado año.

Por otra parte, dijo que por fin iba a volver la competencia teatral entre Madrid y Barcelona: "Va a ser muy sana y será muy fácil que emerja un excitante impulso competitivo entre creadores de un lado y otro, con Eduardo Vasco, Gerardo Vera y Mario Gas al frente de los teatros públicos de la capital, a lo que hay que añadir la presencia de José Luis Gómez en La Abadía, un centro que me recuerda mucho al Lliure de la primera etapa".

El espectáculo, que se presenta en castellano, cuenta con 16 actores en escena, entre ellos Pere Arquillué y Áurea Márquez. Brecht se inspiró a la hora de escribir este texto en Juana de Arco, de Schiller: "Hizo una personal adaptación para tocar los temas de los que quería hablar", dice Rigola. Santa Juana de los Mataderos pertenece a las obras didácticas de Brecht. En ella habla del capitalismo y la depredación y fue escrita en la atmósfera convulsa y reivindicativa de entreguerras.

 

Distancia y proximidad


Eduardo Haro Tecglen
EL PAÍS | Espectáculos 13-11-2004

Brecht escribió en 1930 este texto para la radio. Pasaron cosas desde entonces, y no se estrenó hasta 1959: pasaban las mismas cosas. Llega a Madrid, después de girar por España, esta adaptación que hace el Lliure de Barcelona, y siguen pasado las mismas cosas. El argumento es muy breve: las especulaciones del gran capital con los mataderos y los ganaderos van dejando sin trabajo a los obreros. Es algo que sucedió concretamente entonces. Una muchacha que trata de ayudar a los pobres quiere negociar con los empresarios; sus informes, sus alegatos, sirven poco a poco para dar más fuerza a los dueños. Y aumentar el paro y los motines y las huelgas... Juana es llamada Santa Juana y canonizada por sus compañeros: muerta. Brecht debió haber leído, entre otras cosas, la Santa Juana de Schiller, donde la figura femenina es también víctima de su propia credulidad, de sus fantasías y en lugar de ayudar, fracasa.

La adaptación del Lliure de la obra de Brecht es peculiar. El "distanciamiento" existe, y creo que en el mundo, siempre que se quiere hacer una obra del gran revolucionario teatral se acude a ella: se distancia. El escenario es ancho y corto, sin fondo, y en ese frontis se mezclan bailarines, acróbatas, un pobre ciclista que pedalea durante las casi dos horas; hay una urna, o pecera, que es donde moran los capitalistas, quizá con el efecto de no mezclarles; y una pantalla donde se proyectan imágenes adecuadas: algunas explosiones calculadas de grandes edificios, gestos de algunos de los actores, un fondo de mar que a mí sólo me pareció útil para relacionar al capitalismo con los tiburones. Y un luminoso.

Ah, pero ese luminoso no pertenece al distanciamiento, sino a la aproximación: en él se leen noticias de ahora, como la reunión en Génova de los Ocho más ricos del mundo; mientras en la pantalla se ven combates de obreros en huelga atacados por la policía: muchas son españolas de ahora. Esto es, la lección es tan brechtiana que viene a decir, en su didáctica, "no creas que esto pasó sólo entonces, no creas que no te importa porque no te pasa a ti, porque un día te pasará". Los monólogos de algunos actores son catecismos de la doctrina marxista. Nunca quiso Brecht ser otra cosa más que un predicador, un portador del anuncio de la nueva marxista.

Gustó la obra, se aplaudió mucho: está muy bien terminada, según la tradición del Lliure; cada uno trabaja su acción sin fallos, y entre todos forman este fresco intemporal tratado por el director Rigola con sabiduría.

 

CANCIONES

Incluir canciones en la representación es uno de los efectos de distanciamiento del teatro épico. He aquí la que más me ha gustado, perteneciente a La ópera de los cuatro centavos.

JENNY LA DE LOS PIRATAS

Señores: hoy me ven fregar vasos
y soy yo quien les hace la cama.
Gracias les doy si me dan propina,
andrajosa de hotel andrajoso.
Pero ustedes no saben con quién hablan.
Una tarde en el puerto habrá gritos.
y se dirán «¿Qué gritos son ésos ?»:
Me verán sonreír mientras friego
y se dirán: «¿Por qué se sonríe?»


        Y un barco con ocho velas
        y con cincuenta cañones
        habrá atracado en el muelle.


Ellos me dicen: «¡Vete a fregar!»
Y me dan la propina y la tomo.
Las camas les haré, qué remedio.
(Pero esa noche no dormirán.)
Pues por la tarde oirán en el puerto
un estruendo y dirán: «¿Qué estruendo es ése?»
Me verán asomarme a la ventana
y dirán: «¡Qué sonrisa tan rara!»


        Y el barco con ocho velas
        y con cincuenta cañones
        bombardeará la ciudad.


Señores: se acabó ya la risa.
Porque todos los muros caerán,
será arrasada vuestra ciudad,
menos un pobre hotel andrajoso.
Preguntarán: «¿Quién vive en ese hotel?»
Y me verán salir por la mañana,
y dirán: «¡Era ella quien vivía!»


        Y el barco con ocho velas
        y con cincuenta cañones
        empavesará sus mástiles.


Y a mediodía desembarcarán
cien hombres. Y vendrán, ocultándose;
de puerta a puerta, agarrando a todos.
Ante mí los traerán con cadenas,
y me preguntarán: «¿A quién matamos?»
Y habrá un silencio grande en el puerto
al preguntarme quién debe morir.
Se oirá entonces mi voz diciendo: «¡Todos!».
y «¡Hurra!», a cada cabeza que caiga.


        Y el barco con ocho velas
        y con cincuenta cañones
        conmigo zarpará.


1929, de "La ópera de cuatro cuartos"