SOBRE LA IMPORTANCIA DE LA LECTURA

 

 

www.apoyolingua.com

 

 

En este archivo iremos incluyendo los comentarios que aparezcan en libros y revistas o bien que queráis enviarnos.

 

 

Por medio de la presente recurro a ustedes con el fin de poder obtener argumentos validos que justifiquen el por que la lectura es importante, quisiera poder obtener las opiniones de ustedes y las de las personas que visitan este sitio.  

                    Atte:

                Oscar Florez

  

E-Mail: Florez_0@hotmail.com

 

 

UNA OPINIÓN

 

Totalmente de acuerdo. La lectura es una herramienta extraordinaria de trabajo intelectual ya que pone en acción las funciones mentales agilizando la inteligencia. Por eso tiene relación con el rendimiento escolar.

• La lectura aumenta el bagaje cultural; proporciona información, conocimientos. Cuando se lee se aprende.

• La lectura amplía los horizontes del individuo permitiéndole ponerse en contacto con lugares, gentes y costumbres lejanas a él en el tiempo o en el espacio.

* La lectura estimula y satisface la curiosidad intelectual y científica.

·        La lectura despierta aficiones e intereses

·         La lectura desarrolla la capacidad de juicio, de análisis, de espíritu crítico.

·         La lectura fomenta el esfuerzo pues exige una colaboración de la voluntad. La lectura exige una participación activa, una actitud dinámica. El lector es protagonista de su propia lectura, nunca un sujeto paciente.

·          La lectura potencia la capacidad de observación, de atención y de concentración.

Haydeé Soto de Montoya <haydee_soto@hotmail.com>

 

 

En la página web www.edicionesur.com (muy interesante: presenta muchos artículos variados, incluso regala libros)  he leído un artículo que me ha gustado especialmente por la valoración que la autora hace de la lectura. El artículo es largo, pero he seleccionado algunos fragmentos que transcribo a continuación. Estamos seguros de que te gustará.

Carmen Lomas Pastor
"Hacer Familia" Nº 84, (Págs. 11-41). Ediciones Palabra, Madrid 2002
arvo.net

[LA IMPORTANCIA DE LA LECTURA]

La lectura tiene una gran importancia en el proceso de desarrollo y maduración de los niños. Desde hace unos años se está notando un creciente interés de los padres por la lectura de sus hijos, quizá porque saben —se les dice así desde los medios de comunicación— la relación que existe entre lectura y rendimiento escolar.
Desde estas páginas quisiera hacerles conscientes de que el potencial formativo de la lectura va más allá del éxito en los estudios; la lectura proporciona cultura, desarrolla el sentido estético, actúa sobre la formación de la personalidad, es fuente de recreación y de gozo.
La lectura constituye un vehículo para el aprendizaje, para el desarrollo de la inteligencia, para la adquisición de cultura y para la educación de la voluntad.

[LAS VENTAJAS DE LA LECTURA]

¿Qué bienes reporta la lectura?

Voy a realizar una enumeración —no pretendo que sea exhaustiva— de bienes que trae consigo la actividad lectora, y así ayudar a interiorizar su importancia. También quiero indicar que el beneficio personal que cada lector saca de la lectura es muy variado, pues todas las actividades humanas —por ser libres— son irrepetibles y personales.
En cualquier caso, podemos afirmar que con la lectura llegan a la persona un cúmulo de bienes que la mejoran.
La lectura no solo proporciona información (instrucción) sino que forma (educa) creando hábitos de reflexión, análisis, esfuerzo, concentración... y recrea, hace gozar, entretiene y distrae.

• La lectura ayuda al desarrollo y perfeccionamiento del lenguaje. Mejora la expresión oral y escrita y hace el lenguaje más fluido. Aumenta el vocabulario y mejora la ortografía.

• La lectura mejora las relaciones humanas, enriqueciendo los contactos personales.

• La lectura da facilidad para exponer el propio pensamiento y posibilita la capacidad de pensar.

• La lectura es una herramienta extraordinaria de trabajo intelectual ya que pone en acción las funciones mentales agilizando la inteligencia. Por eso tiene relación con el rendimiento escolar.

• La lectura aumenta el bagaje cultural; proporciona información, conocimientos. Cuando se lee se aprende.

• La lectura amplía los horizontes del individuo permitiéndole ponerse en contacto con lugares, gentes y costumbres lejanas a él en el tiempo o en el espacio.

* La lectura estimula y satisface la curiosidad intelectual y científica.

·        La lectura despierta aficiones e intereses.


·         La lectura desarrolla la capacidad de juicio, de análisis, de espíritu crítico.

·         La lectura fomenta el esfuerzo pues exige una colaboración de la voluntad. La lectura exige una participación activa, una actitud dinámica. El lector es protagonista de su propia lectura, nunca un sujeto paciente.

·          La lectura potencia la capacidad de observación, de atención y de concentración.

·         La lectura facilita la recreación de la fantasía y el desarrollo de la creatividad. El lector, durante la lectura, recrea lo que el escritor ha creado para él.

·         La lectura es un acto de creación permanente. Laín Entralgo señala: «Todo cuanto un hombre lee es por él personalmente recreado, vuelto a crear (...). Pero el lector, además de recrear, se recrea, se crea a sí mismo de nuevo, vuelve a crear su propio espíritu».
• Las lecturas nos cambian igual que las buenas o las malas compañías. Toda lectura deja huella...

·         La lectura favorece el desarrollo de las virtudes morales siempre que los libros se seleccionen adecuadamente. Las lecturas proponen modelos para admirar e imitar; y, mientras los modelos vivientes (padres, profesores, etc.) pasan, los protagonistas de los libros permanecen.

·         Las lecturas nos hacen más libres. Hace unos años hubo un eslogan para la promoción de la lectura que decía: «Más libros, más libres».

·         La lectura potencia la formación estética y educa la sensibilidad estimulando las buenas emociones artísticas y los buenos sentimientos. Las lecturas nos ayudan a conocernos a nosotros mismos y a los demás, y —de este modo— favorecen la educación del carácter y de la afectividad, despertando buenos sentimientos. La lectura nos enriquece y nos transforma, nos hace gozar y sufrir.

·         La lectura es un medio de entretenimiento y distracción, que relaja, que divierte.

·         La lectura es una afición para cultivar en el tiempo libre, un hobby para toda la vida. Una afición que puede practicarse en cualquier tiempo, lugar, edad y situación....

·        La lectura es fuente de disfrute, de goce, de felicidad. Se ha hablado mucho de «el placer de leer», y esta frase expresa una verdad. Leer es una pasión, algo que envuelve a la persona entera y le comunica un deleite porque es una actividad auténticamente humana.

 

El misterio de la lectura

www.elcastellano.org

María Antonieta Dubourg

 

El siglo XXI es un siglo profundamente escrito en el que parece imposible pensar en seres analfabetos, para quienes todos los caminos están vedados.

Sin embargo, a pesar de que la escolarización progresa, progresan también los llamados analfabetos funcionales; las personas capaces de desentrañar lo que la lectura implica, pero que no pueden comprender su contenido.

El niño sabe leer cuando descifra el código y es capaz de entender lo que él dice.

¿Qué es leer? Leer es descifrar y comprender. Cuando leemos obtenemos del texto dos clases de informaciones: Información Visual, la que capta el ojo; Información No Visual, la que dan los conocimientos sobre el texto, sobre el autor, sobre el tema, sobre la situación.

Cuanto más sabemos acerca de algo, más fácil resulta comprender lo escrito. La comprensión se hará dificultosa, si desconocemos mucho y peor, si tenemos informaciones equivocadas.

Hay que reconocer que la irrupción de los medios de comunicación basados en la palabra y en la imagen ―la radio, la televisión― significa un cambio profundo en la situación de la lectura en el mundo entero,

La lectura ha perdido el privilegio de ser el medio preponderante y casi exclusivo de información y de difusión cultural. Pero, sin embargo, sigue siendo la única forma de conocimiento de la que todos se enorgullecen. Es así que si preguntamos a cualquier persona si es importante leer, recibiremos siempre contestaciones afirmativas, aun de aquellas que nunca han abierto un libro, Todo el mundo tiene conciencia de que leer es una actividad propia del mundo culto y a ese mundo se quiere pertenecer. El ser capaz de comentar un libro, un folleto, un artículo, produce, en general, placer.

Sin embargo, nadie hace alarde de cuántas horas de televisión ve; al contrario, cuando en círculos sociales se hace referencia a programas de televisión, el comentario es que se dedica muy poco tiempo a ella, lo que, en la mayoría de los casos, no resulta cierto.

La radio y la televisión son también importantes fuentes de cultura. La inmediatez de la noticia, la imagen, la voz, el movimiento, cautivan al usuario y le abren también el mundo.

Pero, en cuanto al aprendizaje y fijación del lenguaje escrito, la lectura conserva una función importantísima. Cada material escrito que llega a nuestras manos, por más malo que sea, tiene algo de positivo y deja una enseñanza. Se aprende una palabra nueva, se ubica algo en el mundo o, por lo menos, se lo juzga, con lo que se establece una diferencia entre lo bueno y lo malo.

Por otra parte, las personas que no leen tienen una visión mucho más limitada del universo ya que solo podrán acceder a lo que ven, a lo que oyen, pero no a ese campo ilimitado que la lectura ofrece. Las que leen pueden recibir conocimientos, vivencias, informaciones, elaborados por otras personas, de zonas lejanas o cercanas, con las que, posiblemente, nunca tendrán contacto.

Hay diferentes corrientes en cuanto a la muerte o a la supervivencia de la lectura: por una parte, están quienes sostienen que la imagen ha llegado a sustituir al libro y que un niño no vacilará en elegir un programa de televisión en lugar de leer. Para otros, sin embargo, tal vez la lectura, con el formato que hoy tiene, deje de existir, pero no desaparecerá. Los romanos pensaban que sus papiros enrollados serían siempre así,. los libros los sustituyeron. Tal vez, Internet y la computadora también tomen el lugar de estos, pero no por ello la lectura desaparecerá.

Ella y la imagen se complementan, una sola no basta para satisfacer las necesidades del hombre.

El papel de la escuela como estimuladora del hábito lector es fundamental; también el de la familia. Cuando los adultos leemos un texto, lo hacemos:

 

§        Con un propósito (para saber, para entretenernos).

§        Con una necesidad (para entender algo, para informarnos).

§        Por una situación (un informe, un discurso).


Aprender a leer significa, sobre todo, ver leer. El niño imita siempre. Si los padres dedican horas a la televisión, él también lo hará,. si, en cambio, leen, tenderá a hacerlo.

Aprender a leer es un proceso de aprendizaje lento y difícil, en el que el papel del adulto resulta fundamental. Solamente un tres por ciento de las personas se volverá lector en la adolescencia,. los demás lo harán en la infancia.

En la historia de la humanidad, antes del libro estaba el contador de historias. Poca gente es insensible a la narración. El cuento está en los labios, de allí hay que trasladarlo al libro.

El aprendizaje de la lectura y de la escritura es un proceso que se inicia en los primeros años de vida. No necesariamente se aprende a leer y luego, a escribir. Los niños reconocen desde muy temprano los símbolos y esa es, por supuesto, una forma de lectura. Todo ambiente en que el chico esté sumergido debería tener diferentes objetos escritos, que estimulen, desde temprano las ganas de leer: Cada niño puede llevar su nombre en el delantal, en el banco; es posible que la maestra escriba debajo de un dibujo lo que su creador le dicte.

Por otra parte, cuando los adultos le leen, el chico nota, con frecuencia, que se ha salteado una palabra o una frase, esto se conoce con el nombre de lectura emergente. Todavía no es lector, pero tiene capacidad para juzgar en forma indirecta la lectura de los demás, sin tener conocimiento de la técnica que le permite llevarla a cabo. Los padres deben estimular esa posibilidad: pueden cambiar el orden del relato, pueden modificar a los personajes, pueden hacer grandes silencios que inciten al niño a llegar a conclusiones, pueden pedirles que inicien el relato, pueden pedirles que lo terminen, pueden entreverar los personajes de un cuento y de otro.

Por otra parte, la lectura fomenta siempre un sentimiento de amor, de compañerismo. Basta tener presente la actitud que los pequeños tienen en el momento de leer: Se acurrucan junto al lector, lo que crea entre uno y otros un lazo de cariño que se hace extensivo al libro.

Las familias que dan gran importancia a la lectura, a la forma de hablar, a la buena escritura, recogerán niños lectores, que serán adultos competentes.

¿Cuándo se empieza a leer a los niños ? Las investigaciones al respecto dicen que nunca es demasiado temprano. Los más pequeños enfocan los ojos a los dibujos coloridos, se calman y demuestran satisfacción ante el sonido de las voces que les leen. Entre los cuatro y seis meses, empiezan a coordinar los ojos con las manos y es el momento para señalarles las imágenes de los libros. Se logra, en muchos casos que, alrededor del año, el chico, estimulado por el adulto, señale las figuras.

Los niños prefieren los libros cortos; no solo ellos, sino también los adolescentes que se aterrorizan ante la perspectiva de leer algo extenso.

El amor y el calor, el hecho de compartir la lectura con el ser querido, le otorgan a esta una especial importancia, mucho antes de empezar la etapa escolar.

Las horas dedicadas, en los programas escolares, a la lectura, deberían ser muchas y la selección del material, cuidadosa.

La lectura presenta tantos problemas de interpretación a los niños como los programas de televisión.Lo que capta más su atención es la imagen, el movimiento, el sonido. Hay edades para todo,. no se puede pretender que adolescentes, que no están aún formados, sientan placer al leer los clásicos. Apenas un tres por ciento, eso dicen las estadísticas al respecto, son capaces de comprenderlos y de sentir el gusto por la lectura. Para los demás, el trabajo resulta contraproducente: lo que no se entiende, lo que supera nuestras posibilidades de comprensión, se rechaza.

De la selección que el maestro haga en cuanto a materiales de lectura, de la importancia y el tiempo que los padres dediquen a los cuentos, a los relatos, dependerá, en gran parte, el conseguir adultos lectores.


 

La autora
María Antonieta Dubourg es uruguaya, licenciada en español, conferencista, autora de una columna semanal en el diario El País de Montevideo y dirige un programa semanal de televisión llamado "Nuestro idioma".
Es autora de seis libros sobre el idioma español, el último de los cuales, "El buen idioma", va en su sexta edición. Además, edita un excelente sitio web sobre el español que puede ser visitado en
todo.com.uy/lenguaje.
Actualmente, dicta cursos y conferencias para adultos (traductores, maestros, médicos, escribanos, abogados, público, en general), tanto en Montevideo como en Buenos Aires.

 

 

Leed, leed, malditos

LOS APUNTES DE ALOYSIUS

Por LORENZO SILVA

De la capacidad de lectura de los universitarios nunca se tuvo muy buen concepto o, por lo menos, tampoco se tenía en la época en que un servidor frecuentaba las aulas, a juzgar por la cantidad de profesores que en la Facultad de Derecho de la Complutense se dedicaban a dictarnos a los alumnos apuntes o incluso libros que, de haber confiado en nuestra aptitud para ello, nos habrían dejado leer por nosotros mismos, aprovechando la clase para menesteres más aleccionadores.

Al margen de que, según me informan universitarios actuales, quedan no pocos profesores que continúan con tan penosa costumbre, parece que los datos disponibles no muestran muy altos índices de lectura entre los alumnos de enseñanza superior, o al menos, no tan altos como cabría esperar de quienes son la presunta reserva intelectual del país.

Esto lleva casi inexorablemente a otra carencia que me denuncian una y otra vez los amigos con que cuento entre los docentes: la calamitosa expresión escrita de muchos de sus discentes, ya sean de letras o de ciencias, que no escatiman anacolutos, discordancias ni faltas de ortografía capaces de causar una apoplejía a cualquier vieja maestra de EGB (de ésas para las que marrar un acento era casi tan inconcebible como no saberse la Santísima Trinidad).

Hay quien piensa que este estropicio resulta menos pernicioso en los alumnos de ciencias, que a fin de cuentas deben bregar con saberes más prácticos que retóricos, pero ésta es una de tantas simplezas que pululan por ahí.

No cabe duda de que resulta especialmente indecoroso que un filólogo perpetre una impropiedad lingüística, como lo es que un médico mate a su enfermo o que un arquitecto derribe un inmueble al reformarlo. Sin embargo, también debe entristecernos que un ingeniero de caminos o un físico no sepa salir de las frases simples o de los amontonamientos de gerundios, porque nunca se sabe qué (o a quiénes) puede acabar llevando entre manos, y no es ni mucho menos descartable que en su tarea requiera poder expresar de forma puntual y medianamente matizada lo que le pase por la cabeza. Tal posibilidad es lo que nos distingue a todos, ya seamos de ciencias o de letras, de los chimpancés, que sólo saben pretecnología.

Hace pocos días pude oírle decir a un alto responsable educativo (de formación científica, por cierto) que si los universitarios no tenían tiempo para leer es que algo se estaba haciendo mal a la hora de diseñar sus estudios. No es mal principio, ya sólo queda pasar de las palabras a las medidas, ese recorrido donde tantas veces se diluyen los sueños. En otra ocasión, me dice Aloysius, habrá que hablar del analfabetismo científico y de la vida en general de los literatos, que ésa es otra asignatura pendiente, reconocer un hexámetro pero ignorar qué es una onda electromagnética o qué representa el Producto Interior Bruto. Apuntado queda.

 

Texto extraído Suplemento CAMPUS

Diario “El Mundo”, Madrid.

Martes, 18 de mayo de 2004