EL CENTENARIO DE GARCILASO
0. Introducción
1. Una nueva est
ética:
aspectos generales
El espectáculo “Garcilaso,
cortesano”, del teatro de La Abadía.
0.
Introducción
En este
documento os presento un conjunto de materiales que os ayudarán a comprender mejor
a Garcilaso de la Vega y la época en la que vivió. Podréis enlazar con una
antología de sus poesías y comentar un texto.
1. Una nueva estética: aspectos
generales
·
La Edad Media : valor utilitario
del arte y de la poesía
¨
Capacidad para transmitir conocimientos
provechosos (históricos, jurídicos, científicos...)
¨
Para divulgar los preceptos morales
derivados del sentimiento religioso
¨
Poco valor de la literatura de
entretenimiento.
·
El renacimiento olvida este
utilitarismo.
·
Deseo de belleza ideal y totalizadora
aprendido de Platón.
·
Buscan nuevas posibilidades expresivas
del idioma è nuevos recursos
·
La
norma clasicista : contención y equilibrio expresivo.
ê
Esta norma se irá olvidando è BARROCO
·
Un principio artístico : la imitación creadora, que es una emulación,
no una imitación servil.
·
La innovación métrica:
·
un nuevo verso : el endecasílabo
·
nuevas estrofas : el soneto, la lira, la estancia, la
octava real
·
géneros poéticos:
·
la égloga o bucólica
·
la epístola
·
la elegía
·
la sátira
·
la oda
·
la canción
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el madrigal
·
el epigrama
·
la fábula mitológica
·
el poema épico-culto
·
El octosílabo : verso castellano, pero que no servía a
las exigencias expresivas de un nuevo lirismo, por su ligereza rítmica.
·
INTRODUCCIÓN DEL ENDECASÍLABO
·
Antecedentes
·
Verso polirrítmico, que presenta las siguientes
posibilidades acentuales :
1) Endecasílabo común : acento obligatorio en la 6ª sílaba
a) Endecasílabo común enfático : acento en la 1ª
Tanto que de muy lejos es sentido
b) Endecasílabo común heroico : acento en la 2ª
Oficio militar profeso y
hago
c) Endecasílabo común melódico : acento en la 3ª
Procuré no rendirme al
mal que siento
·
La influencia ejercida por FRANCESCO
PETRARCA (1304-1374)
·
Su
obra : extenso conjunto de COMPOSICIONES
POÉTICAS, sonetos en su mayor parte, elaborado en forma de cancionero, y que es
el reflejo literario de un proceso amoroso inspirado por una mujer, Laura, cuya
existencia real no ha sido probada. La muerte de Laura es la línea divisoria de
las dos secciones en que aparecen agrupados sus poemas : in vita e in morte di Madonna Laura.
·
Componentes
literarios del petrarquismo :
·
Procedentes de la tradición
trovadoresca :
¨
Supeditación, en términos feudales, del
poeta (el vasallo) a la dama(el señor).
¨
El conflicto amoroso no tiene final
feliz, pues la dama está casada.
¨
Profundo sufrimiento, pero gozoso, del
poeta.
·
Otros nuevos :
¨
La amada no es ya un ser superior, es
alguien a quien Dios ha revestido de cualidades sobrehumanas.
¨
A través de ella el poeta puede
conseguir la salvación eterna.
¨
Análisis introspectivo del yo más
íntimo del poeta.
¨
la intervención lírica de la
naturaleza.
·
El
proceso amoroso
·
El amor se define como deseo de belleza
(platonismo).
·
Nace como consecuencia de un extraño fluido
que parte de los ojos de la amada y se adueña de todo su ser.
·
Los efectos : sufrimiento gozoso,
enajenación del amante, que vive fuera de sí mismo, en una especie de muerte
personal.
·
A través de esta muerte se siente
arrebatado al mundo de la belleza
(intelec-tualización de la experiencia amorosa).
·
Por ello, el poeta rinde culto de humildad, exaltando sus
perfecciones y asumiendo su desvío.
·
Es, pues, el amor el destino del poeta,
contra el que no puede luchar, que queda prisionero.
·
Sin el amor, la vida del poeta no tiene
significado.
·
Rehúye a todos, incluso a sus amigos, y
sólo puede encontrar comprensión en la naturaleza.
·
Sus sentimientos puede publicarlos,
pero valiéndose de los recursos encubridores que le ofrece la lengua literaria.
·
La
poetización del proceso amoroso : el uso de tópicos
·
La pura exaltación de la belleza de la
amada.
·
El uso de oxímoros[1]
y paradojas[2] : hielo
abrasador, dulce llama, guerra que da paz...
·
Las quejas y reproches.
·
El sufrimiento motivado por la
ausencia ; reproches por celos.
·
La esperanza, como único remedio eficaz
contra la angustia de amar sin ser correspondido.
·
El enfrentamiento entre el deseo
amoroso y la razón.
Visión poética de la mujer amada
El ideal de belleza
femenina que instaura el Renacimiento queda plasmado literalmente en un
estereotipo, entre cuyos principales elementos se cuentan: cabellera rubia; tez
muy blanca, pero de sonrosadas mejillas; ojos radiantes; frente tersa; labios
cuyo color contrasta con la blancura nítida de los dientes; cuello alto y erguido...
Aunque con abundantes excepciones, el retrato poético suele limitarse al busto
de la dama. Es un retrato selectivo y, como tal, tampoco necesita incluir
siempre todos los elementos enumerados. Dos de ellos, sin embargo, alcanzan una
particular importancia y se erigen a menudo en objeto exclusivo del poema: los
ojos, cauce del fluir amoroso, y los cabellos, imaginados como una red de amor
en la cual se siente atrapada la voluntad del poeta.
Desde el punto de vista expresivo, la idealización
poética de la amada sigue un proceso de hiperbolización metafórica que
identifica esos componentes físicos con ciertas realidades naturales, cuya sola
mención resulta ya embellecedora: cabellos-oro,
sol; tez-rosa, azucena o, en
alusión a la frialdad, a la dureza de la dama, nieve, mármol; ojos, siempre claros
(luminosos), astros; ; labios-clavel, coral, rubí; dientes-perlas;
cuello-cisne, que además connota
blancura.
En términos neoplatónicos, esta belleza externa es sólo
un eco de la belleza interior de la amada y ambas constituyen un destello en la
tierra de la belleza y la bondad divinas. Exaltando la hermosura visible queda,
pues, exaltada asimismo la íntima y oculta. Ello explica que las cualidades
espirituales de la dama rara vez aparezcan enunciadas explícitamente. Basta, en
todo caso, con poner de manifiesto su honestidad, atributo integrador de todas
las virtudes cortesanas, incluida, desde luego, la que le prohíbe acceder a las
demandas amorosas del poeta.
En la concepción poética del ser amado intervienen
también diversas alternativas simbólicas.
A veces, su presencia permanece vinculada a determinados fenómenos
naturales, entre los que destaca la luz.
Y así, la dama se asocia con la aurora
que ilumina la hasta entonces oscura existencia del autor. Es igualmente fuego, que abrasa el alma del enamorado
y la purifica a través del dolor. Por otra parte, su índole sobrehumana
justifica los efectos que su aparición provoca en la naturaleza: el transcurrir
establecido de ésta se interrumpe misteriosamente;
en ocasiones, estalla una
inesperada primavera que las huellas de la amada inundan de flores; en otras, por el contrario, es su repentina
ausencia la que agosta los campos y malogra los frutos de la tierra.
Esta propensión divinizadora no desaprovechará los
recursos expresivos que le sugiere la mitología clásica. Por ejemplo, la
identificación de la dama con una diosa o, más modesta y comúnmente, con una semidiosa. Baste citar el caso del término ninfa, tan frecuentemente lexicalizado
como sinónimo de amada.
·
El descubrimiento de los clásicos
·
Un aspecto del Renacimiento
·
El marco bucólico : dos aspectos
a) el marco bucólico
amoroso, en el que se desarrolla la poesía
amatoria
b) el marco bucólico
ascético, propio de un deseo de vida retirada,
lejos del mundo turbulento de la corte.
a)
el marco bucólico amoroso, en el que se desarrolla la poesía
amatoria
·
su fuente principal son las BUCÓLICAS,
de Virgilio
·
sus características principales :
1.
La figuración pastoril del autor y de las personas con las
que se relaciona en el poema.
·
El poeta se desdobla por lo que tiene la
oportunidad de expresar sus sentimientos amorosos por el medio indirecto a que
le obliga la discreción cortés.
·
Los pastores no son rústicos, sino
cortesanos en traje literario de pastor.
2.
El estereotipo paisajístico del locus amoenus, que es un escenario idealizado que integra un
conjunto de elementos naturales singularmente apropiados para crear un ambiente
armónico.
b) las recreaciones
mitológicas, que presentan tres aspectos bien
diferenciados, aunque no excluyentes.
·
Alusiones concretas, sin apenas
desarrollo.
·
Creación de un ámbito mítico : un
ambiente irreal, plenamente idealizado.
·
Reconstrucción poética de todo un
episodio mitológico.
c) los temas horacianos : la poesía de Horacio ofrece
respuestas sencillas a determinados interrogantes del autor.
·
El tema de la aurea mediocritas.
·
El carpe
diem.
·
El beatus
ille.
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ÉPODOS /
Dichoso el que de pleitos alejado,
cual los del tiempo antigo,
labra sus heredades, no obligado
al logrero enemigo.
Ni la arma en los reales le despierta,
ni tiembla en la mar brava;
huye la plaza y la soberbia puerta
de la ambición esclava.
Su gusto es, o poner la vid crecida
al álamo ayuntada,
contemplar cuál pace, desparcida,
el valle su vacada.
Ya poda el ramo inútil, o ya enjiere
en su vez el extraño;
castra sus colmenas, o si quiere,
tresquila su rebaño.
Pues cuando el padre Otoño muestra fuera
la su frente galana,
con cuánto gozo coge la alta pera,
las uvas como grana.
Y a ti, sacro Silvano, las presenta,
que guardas el ejido,
debajo un roble antiguo ya se asienta,
ya en el prado florido.
El agua en las acequias corre, y cantan
los pájaros sin dueño;
las fuentes al murmullo que levantan,
despiertan dulce sueño.
Y ya que el año cubrre campos y cerros
con nieve y con heladas,
o lanza el jabalí con muchos perros
en las redes paradas;
o los golosos tordos, o con liga
o con red engañosa,
o la extranjera grulla en lazo obliga,
que es presa deleitosa.
Con esto, ¿quién del pecho no desprende
cuanto en amor se pasa?
¿Pues qué, si la mujer honesta atiende
los hijos y la casa?
Cual hace la sabina o calabresa
de andar al sol tostada,
y ya que viene el amo enciende apriesa
la leña no mojada.
Y ataja entre los zarzos los ganados,
y los ordeña luego,
y pone mil manjares no comprados,
y el vino como fuego.
No me serán los rombos más sabrosos,
ni las ostras, ni el mero,
si algunos con levantes furiosos
nos da el invierno fiero.
[…]
Traducción de Fray Luis de León
El origen del “carpe diem…”
Horacio
se dirige a una mujer amiga suya, que parece que entonces aún era joven. Y le
reprocha que quiera indagar lo que el porvenir que depara consultando a los
astrólogos, y a cambio le incita a disfrutar de una juventud que será tan breve
como la belleza de la rosa.
Tu ne quaesieris
(scire nefas) quem mihi, quem tibi
finem di dederint, Leuconoe, nec Babylonios
temptaris numeros. Vt melius quicquid erit pati.
Seu pluris hiemes
seu tribuit Iuppiter ultimam
quae nunc
oppositis debilitat pumicibus mare
Tyrrhenum,
sapias, uina liques et spatio breui
spem longam reseces. Dum loquimur, fugerit inuida
aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.
No pretendas saber, pues no está permitido,
el fin que a mí y a ti, Leucónoe,
nos tienen asignados los dioses,
ni consultes los números babilónicos.
Mejor será aceptar lo que venga,
ya sean muchos los inviernos que Júpiter
te conceda, o sea éste el último,
el que ahora hace que el mar Tirreno
rompa contra los opuestos cantiles.
No seas loca, filtra los vinos
y adapta al breve espacio de tu vida
una esperanza larga.
Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso.
Vive el día de hoy. Captúralo.
No fíes del incierto mañana. [L. A. C.]
Martín
de Riquer y José Mª Valverde: Historia universal de la Literatura
Planeta.
Barcelona 1984
El año I535 Carlos V emprendió desde
Italia una incursión contra el rey de Francia; la conducía él mismo, con sus
mejores capitanes; Garcilaso, como maese[3]
de campo, mandaba 3.000 soldados. La cosa fue mal, y en septiembre el Emperador
se retiraba a Italia. El calor era grande y la tropa se rendía bajo el peso de
las armaduras. Uno de los que sufrían más era el marqués de Lombay, el futuro
San Francisco de Borja, que estaba por entonces muy gordo y <<se resolvía
en sudor>>. El César le mandó que no caminase armado y que se contentara
con llevar el gorjal[4]
y los brazales[5]. Acaso los
demás caballeros bromearon con el marqués a propósito de su
<<extraordinaria corpulencia>>, y entonces él rogó que le dispensasen
de este alivio. Garcilaso, siempre grave, le distrajo con su amistad y le
convenció de que se resignase al tormento de caminar cómodo.
|
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En esto, el día I9, de una torre, en
Muy, llamada Torre de Notre-Dame, a cuatro millas de Frejus[6],
frente al mar radiante, unos villanos molestaron con piedras a la tropa
sofocada. Luego veremos que en esto hay
alguna duda. Mas es seguro que Carlos V mandó combatir la torre por la
artillería. Se abrió brecha, pero los defensores tardaban en rendirse, y el
César, impaciente, ordenó el asalto. Garcilaso se prestó a subir de los primeros
por la escala. Se dice que estaba aún mortificado del enojo del monarca y que
su susceptibilidad se enconó al suponer que la impaciencia del César era
reconvención a él, que mandaba el asalto. Es poco probable. El enojo de Carlos
V contra su capitán hemos visto que fue templado y pasajero, y no dejó de amar
nunca al guerrero y poeta del alma clara que le había enseñado a él <<la
lengua española y el modo de las cartas familiares>>. ¿Qué impulso arrebató, entonces, a Garcilaso
hacia la inútil aventura? Nadie lo sabrá. Su decepción de todo, quizá su fe no
muy robusta, podrían hacer pensar en un deseo voluntario de morir, pero de ser
así hubiera elegido una ocasión más gloriosa. Lo que pasa es que los hombres de
la vida breve, contada, cumplen su destino sin darse cuenta y van a la muerte,
cuando suena su hora, como el actor que representa su papel de protagonista en
la tragedia que sale al escenario, a morir, a una indicación del traspunte[7].
Fue ese traspunte, misterioso e inefable, el dedo de Dios, el que le lanzó
escala arriba, sin armadura ni casco, con sólo una rodela[8]
para defenderse. Los demás le quisieron hacer desistir de su locura y fue en
vano. Por emulación y amor, le
siguieron, tan sólo, don Jerónimo de
Urea, don Guillermo de Martos y el capitán Maldonado. Nieremberg dice que también
subió don Antonio Portocarrero, que más tarde casó con una hija del
poeta ; pero ahora veremos que en esto el jesuita no estaba bien informado.
Cuando Garcilaso llegaba al último peldaño arrojaron desde lo alto, los defensores, una gran piedra -Nieremberg dice que una espuerta de piedras- que dio de lleno en la rodela. Unos afirman que fue el guijarro o los guijarros los que le hirieron en la frente; otros, que la agresión le hizo caer y que en el golpe, de espaldas, en el foso, fue cuando se descalabró. El hecho es que quedó como exánime y que de allí le sacaron sus amigos, cual cuerpo muerto, con gran furia de Carlos V, que mandó ahorcar a todos los defensores de la torre y arrasarla. Es evidente que la jornada no fue militarmente insigne. Tratábase, en realidad, de una operación de policía; y si intervinieron en ella jefes importantes fue por hacer méritos ante el Emperador, que presenciaba el suceso. Garcilaso tiene en las letras demasiada gloria para querer aumentarla con la leyenda que aún corre, del asalto intrépido a una fortaleza difícil. El relato de Martín García Cereceda, que vio el lance, lo cuenta como yo le acabo de referir, es decir, sin aparato heroico. En este relato hay algunas variantes que no es ocioso recordar. Según Cereceda, los villanos estaban arriba, encerrados en un cuarto de la torre, y no agredieron, como dice la versión oficial, a las tropas imperiales; pero como por aquel paso estrecho había de desfilar el séquito de Carlos V, se mandó a un capitán que entrara a ver, por cautela, quién había dentro. Eran doce villanos y dos muchachos, que, invitados a salir, se negaron, alegando que eran franceses, que estaban en Francia y que no tenían por qué obedecer a un capitán extranjero... Murió Garcilaso de la Vega a los diecisiete días de ser herido, el I4 de octubre, <<y al ver que la muerte no respetaba la nobleza ni temía a la valentía ni la vencía el ingenio>>, el marqués de Lombay, que lloraba a su lado, oyó por vez primera la misma voz que algún tiempo después, ante el cadáver de Isabel, la Emperatriz, le había de apartar del mundo para siempre.
Extraído de “Españoles fuera de
España”, de Gregorio Marañón.
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EL MARQUÉS DE LOMBAY
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Francisco
de Borja, marqués de Lombay, amigo de Garcilaso pertenecía a una noble
familia valenciana. Era un hombre muy atractivo y elegante. Casó con doña
Leonor, que fue nombrada camarera de la emperatriz Isabel, mujer de
extraordinaria belleza. Parece ser que Francisco de Borja se enamoró de ella,
aunque al estilo petrarquista. Pronto murió Isabel y Carlos, el emperador,
ordenó al Marqués que se encargara del traslado de sus restos hasta Granada,
donde sería enterrada en la capilla de los reyes, de la catedral. La comitiva
llegó a la ciudad andaluza tras un largo viaje desde Toledo. Antes de la
inhumación había que dar fe de que el cadáver era el de la emperatriz. Se
abrió el ataúd y todo el mundo se retiró aterrado, menos el Marqués, que se
quedó mirando lo que había sido la emperatriz. Y allí pronunció la famosa
frase: “Nunca más serviré a señores que se convierten en gusanos”. Pasado un
tiempo murió su esposa y libre de los lazos conyugales se hizo jesuita
llevando una vida santa hasta su muerte. |
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LA ÉGLOGA es un poema bucólico que se caracteriza por
una serie de convenciones temáticas: intenso sentimiento de la Naturaleza, ya
que el escenario, preferentemente pastoril, responde al tópico del locus amoenus, convencional e
idealizado, lo mismo que el amor imposible de los personajes.
LA EPÍSTOLA es
una composición poética en forma de carta, dirigida a un receptor real o
ficticio con el fin de moralizar, instruir o satirizar.
LA ELEGÍA es un poema
extenso que expresa sentimientos de dolor por la desgracia de uno o varios
seres estimados: la muerte de un personaje, desastres nacionales...
LA ODA es un poema en el que se canta, en un tono
elevado, solemne, cualquier tema. La oda nace en el mundo griego, y se caracteriza
por ser poesía destinada al canta.
LA CANCIÓN es, en sentido general, toda composición que
se puede cantar. En el renacimiento, la canción es el nombre que se da a toda
poesía escrita en estancias o liras (amorosa, odas, elegías...).
EL MADRIGAL es
una breve composición poética que aparece en Italia en el siglo XIV, asociada
al canto y a la música... Se caracteriza por su brevedad: de diez a doce versos
heptasílabos y endecasílabos que riman a gusto del poeta, y por la sencillez y
delicadeza del asunto, generalmente amoroso.
EL EPIGRAMA es
un poemita breve, escrito con ingenio y que resulta punzante.
LA FÁBULA
MITOLÓGICA es una historia de tema mitológico.
EL POEMA
ÉPICO-CULTO es una narración de temas y personajes heroicos, pero distintos de
los poemas populares, como los cantares de gesta medievales.
NOTAS
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[1] El oxímoron
consiste en unir dos pensamientos irreconciliables, es una paradoja total.
Ejemplo : la música callada.
[2] La paradoja
consiste en armonizar términos aparentemente contradictorios. Por ejemplo, en
Góngora : una ciega con soles.
Está ciega de amo, ya que sólo ve a su amado, desinteresándose de todo lo
demás.
[3] Maestre de campo, es decir, general.
[4] Parte de la armadura que protege el cuello.
[5] Embrazadura del escudo.
[6] Esta zona está situada en el sur de Francia, en Provenza.
[7] El encargado de avisar al actor cuando debe salir a escena y que le dicta las primas frases.
[8] Escudo redondo y pequeño.